lunes, 31 de marzo de 2008

incipiente oscuridad

Guardo mis más profundas sonrisas,
el fulgor de mi pasado.
Los momentos indelebles de una fulgurante juventud.
Innumerables sensaciones de una vida de recuerdos.
Insensatos besos regalados, fútiles caidas.
Gritos inaúdibles que nunca grité.
Lágrimas rebeldes que se escapan imprudentes
y revelan al mundo mis más profundos males.
Porfiadas lágrimas que no dejan de sangrar aquel recuerdo.
Guardó los abrazos que no dí, y las palabras que callé.
Las guardo para la incipiente oscuridad que ya se asoma.
Los suelto al viento y me iluminan.
Me aferró a ellas intranquila, rodeada de miedos
y estas me brindan su protección.
Y todo vuelve a estar en calma.
Todo vuelve a tener, al menos, un poco de sentido...

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